¿El fin de la homeopatía?

Traducción del artículo The End of Homeopathy? también titulado A Kind of Magic, de Ben Goldacre, publicado en The Guardian el 16 de noviembre de 2007, realizada por el autor de este blog, que además no quiere que nada ni nadie publique en ningún lado total o parcialmente sin su consentimiento previo y por escrito y citando su origen y autor, tanto de la traducción como del texto original. Avisados quedan.

Artículo original: http://www.guardian.co.uk/science/2007/nov/16/sciencenews.g2

Una y otra vez, estudios científicos rigurosos continúan probando que los remedios homeopáticos no tienen mayor eficacia que la de un simple placebo. Entonces, ¿por qué tanta gente sensata jura que funcionan? ¿y por qué están los homeópatas convencidos de ser las víctimas de una campaña de descrédito? Ben Goldacre investiga un rastro de estadísticas manipuladas, estudios falsos y autoengaños masivos.

Ben Goldacre
The Guardian
Bad Science
Viernes, 16 de noviembre de 2007

 

Algunos aspectos de la medicina “alternativa” pueden parecer inofensivos, pueriles incluso, pero muchos otros deben ser tomados muy en serio. El martes pasado, para mi deleite y disfrute, Jeanette Winterson lanzó una defensa científica de la homeopatía en estas mismas páginas. En su artículo utilizaba palabras sin significado alguno, como “nano”, sugería que la homeopatía puede jugar un papel importante en el tratamiento del SIDA en África y denunciaba que en un artículo publicado en el Lancet[1] de hoy se hacía un llamamiento a la comunidad médica para que disuadiera a sus pacientes de que las “medicinas” homeopáticas no reportan beneficio alguno.

Algo debería saber sobre un artículo que yo mismo he escrito, y no dice eso. No se trata de hacer una demostración de rancia autoridad, ya que no tengo ninguna: aparento doce años y hace escasos años que acabé mis estudios de medicina. Digo esto a modo de broma, pero aprovecho para reiterar que la clave de todo este debate reside en mi afirmación de que no dispongo de ninguna autoridad: no estamos discutiendo la opinión de una sola persona y, cuando se presentan con la debida transparencia, no hay absolutamente nada técnico o difícil de entender sobre los resultados (o falta de ellos) de la homeopatía.

Y he aquí el quid de la cuestión. Porque lo que Winterson intenta decirnos, como todo buen devoto de la homeopatía, es que por alguna razón mística inexplicable los poderes curativos de las píldoras homeopáticas son especiales, y por esta misma razón no pueden ser juzgados por los mismos tests que se aplican a cualquier otro medicamento. Esta idea ha calado tan hondo en nuestra cultura médica, apoyada por un sector de la industria ansioso por oscurecer la mismísima definición de prueba, que hay hasta médicos que se la han creído.

Y hasta aquí hemos llegado. La medicina basada en la evidencia[2] es hermosa, elegante, inteligente y por encima de todo, importante. Es gracias a ella que averiguamos qué es lo que nos mata y qué lo que nos cura. En la biblia ya se hablaba en términos parecidos, y me resulta increíble que lo que explico más adelante no se enseñe en los colegios.

Imagínense por un momento hablando con un fan de la homeopatía, alguien que conozcan bien y al que tengan por una persona inteligente y reflexiva. “Mira” -nos diría- “yo lo único que sé es que a mí me cura”. Perfecto. No duden ni por un segundo de que eso es cierto. Nada ni nadie puede negarle a los fans de la homeopatía que a ellos les cura.

¿Y no será el efecto placebo? Los dos creen saber qué es el efecto placebo, pero ambos están equivocados. Los misterios de la interacción entre la mente y el cuerpo son mucho más complejos de lo que nunca se admitirá en el básico, mecánico y reduccionista mundo del terapeuta alternativo, donde las pastillas lo hacen todo.

El placebo es mucho más que una pastilla. Es el significado cultural que nosotros le damos a un tratamiento, las esperanzas que depositamos en él, y mucho más. Sabemos que cuatro pastillas curan una úlcera más rápido que dos, que una inyección de suero es más efectiva contra el dolor que una pastilla, que una pastilla verde funciona mejor contra la ansiedad que una roja y también sabemos que un analgésico de marca alivia mejor el dolor que uno genérico.

Los bebés responden al comportamiento y las expectativas de los padres, y el efecto placebo es perfectamente válido para niños y mascotas. Las pastillas placebo sin ingredientes activos provocan reacciones químicas perfectamente mesurables en humanos y animales (siempre y cuando se les haya enseñado a asociar el placebo con un efecto). Podemos afirmar sin duda alguna que el placebo es una de áreas más interesantes de la medicina.

“Bueno, puede ser” -dice nuestro honesto e inteligente paciente de la homeopatía- “no puedo probarte lo contrario, pero no creo que sea eso. Yo lo único que te puedo decir es que a mí la homeopatía me cura”.

Vale, ¿pero no podría tratarse de “regresión a la media”? Éste es un fenómeno aún más fascinante. Todas las cosas tienen un ciclo natural, como les encanta decir a los hippies de la new age. A lo largo de una semana, un mes, un año, un dolor de espalda varía en intensidad, se sufren cambios de humor, la hinchazón en una rodilla va y viene, se cogen resfriados y luego se mejora.

Si tomas una pastilla inocua cuando peor te encuentres, lo más normal será que después te sientas mejor, de la misma manera que si sacrificas una cabra después de sacar un doble seis a los dados, lo más probable es que en la próxima tirada saques algo más bajo. Esto es lo que se llama regresión a la media.

“Bueno, a lo mejor sí” -vuelve a decir nuestro honesto e inteligente paciente de la homeopatía- “sigo sin poderlo probar, pero tampoco creo que sea eso. Yo lo que te digo es que a mí la homeopatía me cura”.

¿Cómo se podrían descartar estas dos explicaciones que acabamos de dar? Por suerte, los homeópatas han hecho una afirmación simple y clara: nuestras pastillas curan.

Se pueden hacer ensayos clínicos controlados sobre casi cualquier cosa que se quiera comparar: dos métodos de enseñanza, dos formas de psicoterapia o dos crecepelos. Literalmente cualquier cosa. El primer ensayo clínico aparece en la Biblia (Daniel 1:1-16), en el que se comparan los efectos de dos dietas diferentes en el vigor de los soldados. El experimento no es una idea moderna ni difícil de entender, y someter una pastilla a pruebas médicas es muy sencillo.

Los ensayos clínicos-tipo que se realizan con los medicamentos homeopáticos son así: se seleccionan 200 personas y se dividen aleatoriamente en dos grupos de 100. Todos los pacientes visitan a su homeópata y a todos les receta unas pastillas (a los homeópatas les encanta recetar pastillas aún más que a los médicos) para lo que sea que el homeópata les quiera dar las pastillas, y todos van con su receta a comprar las pastillas a la farmacia homeopática. Cada paciente puede recibir una receta diferente, una receta “individualizada”, da igual.

Pero ahora viene lo interesante: a un grupo se le dan las pastillas homeopáticas recetadas (lo que quiera que fueran) y a los pacientes del otro grupo se les cambian las pastillas por placebos. Para rizar aún más el rizo, ni los pacientes ni la gente que está llevando a cabo el experimento saben qué tipo de tratamiento está recibiendo cada paciente.

Este prueba se ha hecho con la homeopatía una y otra vez y con ella siempre se llega a la conclusión de que en conjunto, la gente que toma los placebos obtiene la misma mejoría que aquellos a los que se les suministraron las técnicas, auténticas, mágicas y costosas pastillas homeópaticas.

Entonces, ¿cómo es que los homeópatas no paran de decir que hay numerosos ensayos clínicos en los que se demuestra que la homeopatía supera ampliamente al placebo en resultados positivos? Esto se pone interesante. Aquí es donde empezamos a ver cómo los homeópatas, y en realidad cualquier terapeuta alternativo, usan los mismos trucos que las grandes compañías farmacéuticas aún usan de vez en cuando para dar gato por liebre a los médicos.

Sí, hay ensayos clínicos concretos en los que la homeopatía obtiene mejores resultados que el placebo, para empezar porque hay un montón de ensayos en los que no se juega limpio. Por ejemplo, y éste es uno de los ejemplos más simples, en multitud de tests publicados en periódicos y revistas sobre terapias alternativas los pacientes no son “ciegos”, es decir, los pacientes sabían si les estaban dando el tratamiento auténtico o el placebo. Así es mucho más probable que el ensayo clínico se decante a favor de la terapia, por razones obvias. No tiene sentido realizar un ensayo clínico si no se realiza con limpieza; entonces deja de ser un ensayo y pasa a ser un ritual de marketing.

También hay ensayos en los que los pacientes no son divididos aleatoriamente entre “homeopatía” o “placebo”. Éstos aún son peores. Se debe dividir a los pacientes aleatoriamente usando sobres sellados que contengan números al azar, y sólo abrirlos una vez que el paciente está totalmente registrado en el ensayo. Digamos que se divide a los pacientes por anticipado y se acuerda darle al primer paciente un placebo, al siguiente la pastilla homeopática, y así hasta el final. Si se hace así, la persona que realiza la prueba sabe qué está recibiendo cada paciente antes de decidir quién es apto para realizar el ensayo. Así, un homeópata que realice el ensayo en su clínica sería capaz -quizá inconscientemente- de asignar los pacientes más enfermos al grupo del placebo, y los menos enfermos al grupo de la homeopatía, adulterando así los resultados. Una vez más, éste ensayo no sería limpio.

Si habéis entendido todo esto, os felicito, sois capaces de entender la medicina basada en la evidencia al nivel de un licenciado.

Cuando los médicos dicen que un ensayo clínico es poco convincente y que no sigue unos determinados estándares de calidad, no es porque tengan una hegemonía que mantener, o porque estén a sueldo de una compañía farmacéutica; es porque un ensayo clínico mal hecho no es una prueba objetiva de un tratamiento. Y tampoco es que sea más barato hacer mal un ensayo clínico, es simple y llanamente estúpido o, por supuesto, engañoso, dado que un ensayo clínico realizado sin objetividad dará siempre positivos falsos a favor de la homeopatía.

Por supuesto la medicina tampoco se libra de ensayos clínicos de mala calidad. Pero hay una gran diferencia: en la medicina está muy arraigada la cultura de la autoevaluación crítica. Los médicos han aprendido a distinguir una investigación errónea (como os estoy enseñando yo ahora a vosotros) y los tratamientos nocivos. No hace mucho, el British Medical Journal publicó una lista con los tres estudios más consultados y referenciados del año pasado, que fueron, en orden: los peligros del antiinflamatorio Vioxx, los problemas con el antidepresivo paroxetine y los riesgos de los antidepresivos SSRI en general. Y así es como debe ser.

Los terapeutas alternativos, cuando les sugieres que sus resultados no resultan del todo claros, no se dignan a debatir sanamente sobre el tema, o leer o referenciar tu trabajo; en vez de esto, montan en cólera. Se niegan a responder a tus llamadas e emails. Hacen aspavientos y mascullan palabras pseudocientíficas como “quantum” y “nano”, te acusan de esbirro de una conspiración de las grandes empresas farmacéuticas, te amenazan con querellas, gritan “¿qué pasó con la talidomida[3], paladín del método científico?”, te insultan, dan conferencias en congresos sobre lo peligroso que eres como doctor, llaman y amenazan a tu empresa, intentan sacar a la luz tus trapos sucios, o directamente te amenazan con violencia física (todo esto me ha pasado a mí, y ya que estoy coleccionando historias para un documental, por favor que no paren).

Volvamos a lo que de verdad importa: ¿qué más podría haber provocado tantos ensayos clínicos positivos falsos? Algo llamado “publicación sesgada”. En todos los campos de la ciencia, siempre es más probable que se publique un resultado positivo, porque tienen mayor atractivo, su publicación aporta más al currículum y resultan más amenos de leer y escribir. Y éste es un problema serio en cualquier disciplina científica. La medicina ha intentado abordar este problema exigiendo como requisito previo que se registren los ensayos en una base de datos de ensayos clínicos para que no se puedan esconder los ensayos de resultado negativo y pretender que nunca se han llevado a cabo.

¿Cuál es magnitud de este problema cuando hablamos de la medicina alternativa? Hasta 1995, tan sólo un 1% de todos los artículos publicados en periódicos y revistas de medicina alternativa arrojaban un resultado negativo. La cifra más reciente es de un 5% de resultados negativos. Este porcentaje es ridículo.

Sólo se puede sacar una conclusión: cuando un ensayo clínico da resultado negativo, los terapeutas alternativos, los homeópatas o las compañías de productos homeopáticos no lo publican. Tiene que haber cajones enteros, archivos, discos duros, garajes y almacenes llenos de papeles que nadie ha osado tocar jamás sobre ensayos clínicos homeopáticos que no dieron los resultados que los homeópatas hubieran deseado. Al menos un homeópata de todos los que estén leyendo esto ahora mismo estará escondiendo una carpeta así, llena de papeles con datos decepcionantes, que nunca se publicarán.

También podría tratarse del viejo truco de publicar sólo los tests que hayan dado resultado positivo y desechar el resto, como suelen hacer los homeópatas. Hay una herramienta matemática llamada meta-análisis, en la que se recogen todos los resultados de todos los estudios realizados sobre una materia y se plasman en una larguísima hoja de cálculo, para poder calcular así el resultado más representativo. Cuando se analizan los datos así repetidamente, se desechan los ensayos clínicos que no cumplen las normas y se tiene en cuenta la información sesgada, es fácil llegar a la conclusión de que la homeopatía obtiene los mismos resultados positivos que el placebo.

En mi artículo del Lancet resumí los párrafos anteriores en tres frases, ya que al lector medio del Lancet no hace falta explicarle lo que es un meta-análisis. Pero bueno, y aquí viene lo importante, en el artículo lanzaba al aire la pregunta ¿tiene alguna importancia que la homeopatía no sea mejor que un simple placebo? Quizá les resulte extraño, pero puede ser que no.

Os voy a contar un caso de auténtica conspiración médica contra las terapias alternativas. Durante la epidemia de cólera del s.XIX, el Hospital Homeopático de Londres tenía una tasa de mortalidad tres veces menor que el Hospital de Middlesex. Por supuesto, las pastillas homeopáticas no tienen ningún efecto contra el cólera, pero la razón del éxito de la homeopatía contra la epidemia es aún más interesante que el efecto placebo: por aquel entonces, no existía tratamiento contra el cólera; así, prácticas terribles como la sangría agravaban el daño hecho por el cólera, mientras que los tratamientos homeópatas ni empeoraban ni mejoraban a los enfermos.

De manera parecida, mucha gente acude hoy en día al médico pidiendo cura para males que siguen sin tener tratamiento: dolor de espalda, estrés, fatiga y la mayoría de los resfriados, por ejemplo. Si se despliega todo el arsenal médico existente y se prueban todos los medicamentos, lo único que se conseguirá serán efectos secundarios. En estos casos, una pastilla inocua parece la opción más sensata.

Pero al igual que la homeopatía puede llegar a tener sus ventajas, también puede tener sus efectos secundarios. Recetar un medicamento siempre acarrea una serie de riesgos: medicaliza los problemas, refuerza creencias destructivas sobre la enfermedad y puede fomentar la idea de que una pastilla es la respuesta a un problema social o a una enfermedad leve.

Pero esto también presenta problemas éticos. Antiguamente, hace escasos 50 años, tener tacto consistía en no decirle a tu paciente que padecía de cáncer terminal. Hoy en día los médicos hablan con sus pacientes de manera mucho más honesta y abierta. Cuando un médico de cualquier especialidad receta un medicamento que no es más que un placebo -sin revelar este hecho al paciente-, tiene que cumplir con toda una serie de condiciones imprescindibles: permiso del paciente por escrito y total respeto a su intimidad.

Se podría decir que se está mintiendo al paciente por su bien, y reconozco que es un punto interesante, pero mentir al paciente torpedea la relación entre éste y su médico, y esta relación debe estar basada en la confianza y la honestidad. Por otro lado, si un médico receta píldoras homeopáticas, pero no sabe si tienen o no mejores resultados que un placebo en los ensayos médicos, entonces desconoce totalmente la literatura médica y por lo tanto no tiene competencia para recetarlas. A pesar de que estas cuestiones éticas son interesantísimas, no me he encontrado en mi vida a un homeópata debatiéndolas.

Pero existen otros riesgos; desprestigiar la medicina es una táctica publicitaria común para los homeópatas. Un motivo comercial muy simple está detrás de todo esto: hay datos de estudios que demuestran que una experiencia negativa con la medicina es casi la única razón relacionada con la elección de terapias alternativas. Esto es una explicación, no una excusa. Y no sólo desprestigian la medicina. Un estudio demostró que más de la mitad de los homeópatas consultados desaconsejaban la vacuna trivírica (sarampión, paperas y rubeola) para los hijos de sus pacientes, actuando con una irresponsabilidad absoluta en lo que pronto se dará en llamar el gran engaño de la trivírica[4].

¿Cómo reaccionó el mundo de la terapia alternativa cuando descubrieron que tantos homeópatas estaban torpedeando silenciosamente el programa de vacunación? Pidiendo el despido del responsable del estudio.

Una investigación de la BBC reveló que casi todos los homeópatas consultados recomendaban pastillas homeopáticas sin efecto alguno como protección contra la malaria, sin molestarse en dar consejos básicos sobre prevención de picaduras. Todo muy holístico, muy complementario. ¿Se ha tomado alguna medida contra los homeópatas involucrados? No.

En el peor de los casos, cuando no están ocupados socavando la credibilidad de las campañas de salud pública dejando a sus pacientes expuestos a enfermedades mortales, los homeópatas sin ninguna cualificación médica pueden pasar por alto diagnósticos fatales, o descartarlos conscientemente, diciendo a sus pacientes que dejen de tomar sus inhaladores y que tiren a la basura sus pastillas para el corazón. La Sociedad de Homeópatas está celebrando estos días un simposio sobre el tratamiento del SIDA, con el trabajo, entre otros, de Peter Chappell, un hombre que dice haber encontrado una solución homeopática a la epidemia. Y nosotros mientras reforzamos estas creencias alimentando las fantasías sanadoras de los homeópatas y dejándoles contar todo tipo de patrañas sobre pruebas e indicios.

Y vaya patrañas. De alguna manera inexplicable, un estudio sobre satisfacción del cliente de una determinada clínica homeopática está siendo promocionado a los cuatro vientos como si fuera la prueba fehaciente de unos ensayos clínicos positivos. No me extraña que después nadie entienda la investigación médica. La mayor parte de las veces que uno lee la palabra “ensayo clínico” en un periódico o revista, es algún ensayo clínico fraudulento sobre un aceite de pescado, o algún homeópata llamando la atención sobre algo, y todo esto es debido a que la prensa está más interesada en publicar afirmaciones coloristas sobre cualquier tipo de suceso fabuloso que en publicar los resultados de investigaciones auténticas, cuidadosas, aburridas y laboriosas.

Al bombardearnos sin respiro con sus productos adobados en todo tipo de artificio pseudocientífico, los homeópatas confunden al público sobre lo que significa tener prueba científica de un tratamiento. Peor aún, hacen esto justo cuando el cuerpo académico está esforzándose como nunca en un intento colectivo de hacer partícipe al público de un entendimiento general sobre lo que es en realidad la investigación médica, y justo cuando la mayoría de los médicos serios están haciendo esfuerzos para educar e involucrar a sus pacientes a la hora de elegir entre diferentes tratamientos complicados. Y esto no es ninguna memez, es vital.

Es extraño que cuando resulta mucho más sencillo responder a las críticas que he hecho prestándose a un debate abierto y transparente, los homeópatas sin embargo se cierren en banda, totalmente ajenos a la praxis académica, y que respondan a la crítica razonada poniendo el grito en el cielo con acusaciones de persecución, y con evasivas en vez de razonamientos. La Sociedad de Homeópatas (la mayor organización profesional de Europa, los mismos que organizan la estremecedora conferencia sobre el SIDA) ha amenazado con querellarse contra los bloggers que osen criticarlos. Los cursos sobre homeopatía impartidos en la universidad sobre los que yo y otros colegas nos hemos interesado se han negado en redondo a facilitarnos cualquier tipo de información básica, como qué materias se imparten y cómo se enseñan. Se hace difícil pensar en algo menos saludable en el ámbito académico.

Y todo esto es lo que yo decía, aunque con un lenguaje mucho más formal y académico, en el artículo publicado en el Lancet de hoy. Los homeópatas describen este tipo de opiniones como “ataques”, pero creo que ha quedado perfectamente claro lo que pienso, y creo que no es posible calificar toda esta información verídica e innegable como un simple “punto de vista” más sobre la homeopatía.

A veces me despierto generoso y pienso que quizá la homeopatía podría ser útil como placebo, y hasta incluirse en la seguridad social, aunque habría que tener en cuenta los aspectos éticos y todos estos efectos secundarios culturales que he comentado previamente. No puedo evitar pensar así, soy humano y los hechos serán sagrados, pero mi opinión sobre ellos cambia todos los días. Pero cuando en lugar de prestarse a un sano debate, te ponen una querella, o le dicen a la gente que abandone sus tratamientos, matan pacientes, celebran conferencias acerca de fantasías sobre el SIDA, confunden al público sobre el concepto de prueba científica y sobre todo, demuestran que nunca serán capaces de sentarse a discutir con sensatez las cuestiones éticas y culturales a los que su práctica debe hacer frente, entonces pienso: esta gente no son más que un atajo de imbéciles.

Y ahora ya sólo me queda confiar en la homeopatía para que saque de este dilema.


[1] Uno de los diarios médicos más antiguos y prestigiosos del mundo, fundado en 1823, escrito y revisado por la comunidad médica mundial. Se distingue por tomar partido en asuntos polémicos, su crítica a la Organización Mundial de la Salud y su rechazo total a la homeopatía como opción terapéutica.

[2] Medicina basada en evidencia (Evidence-based Medicine (EBM)); manera de abordar los problemas clínicos, utilizando para solucionar éstos los resultados originados en la investigación científica. Más info: http://www.infodoctor.org/rafabravo/torpes.htm.

[3] Talidomida. Droga que fue extensivamente testada en ratas y humanos, hasta que cuando se recetó a embarazadas para combatir imsomnio y vómitos matinales se descubrió que provocaba que los bebés nacieran con defectos congénitos.

[4] Basándose en estudios no publicados en aquel momento, algunos diarios británicos llegaron a publicar durante meses que la vacuna trivírica provocaba cáncer. Posteriormente, cuando estos estudios salieron a la luz, se pudo comprobar que la palabra ‘cáncer’ no aparecía ni una sola vez en ellos.

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15 pensamientos en “¿El fin de la homeopatía?

  1. Pingback: La homeopatía como ciencia - ¡Cuánta Ciencia!

  2. Por cierto, y cerrando, tras visitar al traumatólogo por recomendación mía, este aconsejó a mi madre que esperase paciente que el dolor remitiría en unos días, y en caso de persistir que acudiese de nuevo directamente. Efectivamente, el dolor cesó. Y pienso yo, si hubiese proseguido con las píldoras mágicas que endulzan mi café…¿se habría ganado otro tanto la homeopatía? Seguramente, y la frase de “a mi me funciona” sonaría una vez más en boca de una clienta satisfecha y desconocedora de lo sucedido.

  3. Es evidente que la homeopatía es tan útil como un caldo de pollo en pleno resfriado, no te lo cura ni de lejos, pero “quizás” te haga sentir mejor… Pero que los de AVECREM se dediquen a hacer conferencias sobre su caldo y el sida, me parece surrealista…

    En ambos casos (caldos y homeopatía) te los recomienda la cajera del Super, TU MISMO SI TE FIAS, porque según ella “le funciona”.

    ANÉCDOTA: La primera y última vez que entró un timo de estos en mi casa fue por mi madre, tras unos dolores de rodilla tremendos y en busca de algo “alternativo” la recomendaron en la farmacia un producto homeopático “no recuerdo el nombre” pero raro sobremanera, (supongo que poner nombres extraños a unas pastillas de azúcar le dan mas credibilidad, no lo se, ¿nos tomarán por bobos?) El caso es que VACIÉ EL FRASQUITO ENTERO EN MI CAFÉ Y ME LO TOMÉ TAL CUAL, regañé un poco a mi madre por su ingenuidad, la expliqué lo que había comprado y hablé unas palabritas con la farmacéutica aprovechando una última compra, por que ya no he vuelta allí mas.

  4. Pues me psrece bastante contradictorio los una y optra vez repiten en ese articulo…”Placebo o no” la medcina llena de quimicos utiliza el mismo “placebo” que los homeopatas.. La cuestion es que mil veces he probado los “productos milagrosos” HECHO DE “MATICAS” y frutos, y puedo decirles que funciona…no se como..pero lo hace o por lo menos si me tomo X o Y medicamente natural se que producira un efecto muy bueno en mi. O por lo menos que alguien me explique como muchisima gente de la antiguedad pudo salir de terribles enfermedades solo y unicamente productos naturales o es que en esos tiempos ya habia laboratorios o las medicinas venian del futuro.
    En ocasiones he ido al medico por diferentes razones intestinales y ninguno ha estado de acuerdo con utilizar pastilla de drogueria… siempre han sido naturales y ninguno era homeopata ni nada por el estilo.
    Puede que los medicamentos artificiales funcionen pero absolutamente todos tiene efectos secundarios. En este momento pro ejemplo tengo una infeccion bastante importante y me indicaron unos antibioticos que, primero no siriveron para nada y por el contrario bajaron mis defensas y me han producido problemas estomacales serios.

    Bueno lo que puedo conclir es que si la homeopatia solo utiliza el efecto placebo pues dejenme decirles a todos que lo utilizan perfectamente. O es que aqui nadie se ha curado de dolor de cabeza con Tomillo, o de una conjuntivitis con Uchuva o de una indigestion o estreñimiento con Pitaya o Ciruelas O DE UNA INFECCION CON AJOS… Solo son unos casos—- Para que lo escepticos lo piensen… Siempre lo natural sera mejor.

  5. Sr. con el autentico respeto que ud. debe mereserce es asonbroso que una persona o un profesional de la talla que segun ud. tien es lamentable que difunda o mejor dicho escriba tantas tonterias estupideses eso se llama destruir ala historia ala vida ala salud sepa ud que no es nadie sera un niofilo escritor mejor un psifilitico mental pero como ud. hay milkes en la tierra por eso dijo cristo perdonalo padre por que no sabe lo que hace y eso es ud. que lastima que en lugar de destruir se dedicase a construir a engrandeser la historia en la medicina pero vea ud. ya le tocara y espero que no sea un medico homeopata el que le salve la vida por que de seguro lo va a nesecitar tarde o tenprano hagase un gran favor por el bien de ud. mismop deje de lucrarse con la destruccion construya no sea una lacra ala vida a Dios que lo creo y al universo es sierto que tontos como ud. hasta quisieron destruir la luna que se puede esperar de una mente desquisiada por mas profrcional que sea pero ya iso mucho daño ala vida de eso ya estoy seguro aqui no se habla de fanaticos ni extremos se habla de equilibrio del cuerpo la mente y la parte emocional la homeopatia es medicina del futuro y la unica que salvara la especie humana sepalo bien me gustaria que viviera lo suficiente para q

  6. El articulo se refiere constantemente a “terapeutas alternativos” “defensores de la homeopatía”, etc, ovbiando que la mayoría de los homeópatas son médicos egresados, no “hippies” (otra de las palabritas que le gusta usar). Clinicos, pediatras, ginecologós, psiquiatras, y más. En la artentina existen cuatro asociaciones médicas homeópatas.
    ¿Estás diciendo que de la facultad de medicina de la uba egresan dos tipos de personas: los racionales y certeros y los ilusos y místicos?
    Todos han recibido la misma instrucción y superado, calculo, elevados criterios y standares de calidad intelectual. Son pares. Hay que partir de ahí

    saludos

  7. Primero que nada buen día. Solo escribo para dar mi sincera opinión a este artículo, que mas que un artículo demuestra ser solo una manifestación de agreción y cierra con un gesto bastante déspota “Un atajo de imbéciles”. Amigo mio, seas quien seas, para publicar algo primero debes sacarte el coraje, por que con coraje puedes decir mil cosas en contra.

    Hay que discutir, pero discutir con bases firmes, si decimos si hay que decir si por que… y no por que…? El que juzga lo que desconoce va en camino de la idiotes, por lo que espero que tu conozcas mucho del tema que combates con tanto entusiasmo.

    Estamos trabajando mucho en la fundación para la investigación en medicinas alternativas, para descartar lo que no sirve y lo que es útil en nuestra profesión médica. hemos visto varios estudios fracasar, pero nos alienta el hecho de que de algún modo se observan efectos en la homeopatía, como los que mencionas, los famosos placebos, solo te invito a investigar, si el placebo funciona, ´por que lo hace? por que un placebo de agua destilada no funciona y por que un placebo homeopático si funciona, incluso en estudios hechos con ratones. debo confesar que no hemos visto presencia de moléculas en los tejidos analizados, pero hemos visto cambios en la estructura de membranas celulares como la del eusinófilo al activarse ante una dinamizacíón homeopática de polen, en la cual su dilución sería como una gota de sustancia en 1000 litros de agua. hay cambios, y eso nos motiva a decir que la homeopatía de algún modo aparentemente ridículo o desonesto, trabaja ante la respuesta inmune del individuo.

    Recuerdo el claro ejemplo de los antibióticos, los cuales funcionan como colaboradores, pero al final es el sistema inmune quien resuelve una infección, cuando éste es incapaz se torna deficiente, como en el SIDA entonces no responde y los retrovirales no son del todo alentadores.

    Yo te invito amigo mio a que primero conozcas la homeopatía, luego la juzgues y la analices, luego investiga en el sistema inmune, en su reacción ante estos placebos que tu mencionas llamados medicamentos homeopáticos. Cuando realices eso entonces te daré todo el crédito que te mereceras.

    Recibe un saludo.

  8. Pues yo he sido paciente de un homeópata durante 10 años y el resultado fue muy bueno.

    Además me gusta leer artículos sobre homeopatía pues tengo un serio conflicto pues me considero seguidor y defensor del método científico y la homeopatía como sabemos no está demostrada científicamente, sin embargo constanto periódicamente como a mucha gente le ha resuelto sus problemas.

    Realmente puedo decir en todos estos años que he conocido no decenas sino casi miles de ejemplos de gente con problemas de salud desde pequeños hasta casi insolubles o crónicos, curados por homeópatas y sus “remedios milagrosos”.

    Que conste que no soy un defensor, sino un lector que trata de ser objetivo; simplemente me choca mucho la idea de que tanta gente con problemas diversos (yo incluido) hayamos podido ser tratados de manera efectiva por esta disciplina “pseudocientífica” a base de suministrarnos efectos “placebo”.

    La primera vez que fui a un homeópata me reí de sus globulitos, sin embargo poco tiempo después estaba curado de un problema que arrastraba durante meses. ¿Quién lo entiende? ¿Si yo no creía en lo que me daba y sí creía en la medicina tradicional cómo demonios pude restablecerme? ¿No atenta esto contra el efecto placebo?

    En fin, algún día quizás resuelva mis dudas.

    …Y la consulta de mi antiguo médico homeópata sigue llena a reventar.

  9. La homeopatía es una paparruchada igual que las flores de Bach, la naturopatía, la reflexología, el kiromasaje y todas esas “logias” que no merecen ese nombre pues no se trata de ningún tipo de ciencia reconocida ni demostrada en estudios académicos. Es curioso como además tienen una legión de seguidores, usualmente mujeres, más propensas estadísticamente a creer en lo sobrenatural

  10. Yo, en cambio, conozo mucha gente a quien estos tratamientos no le han servido para nada, Alici.

    Es lo que tiene Internet, que todo el mundo se puede sacar de la chistera el contraejemplo anecdótico (tengo un amigo, pues a mi una vez, etc.) que más le conviene para reforzar su argumento y es imposible refutarlo… 😉

  11. Nunca he tomado homeopatía, pero preferíria un efecto placebo a meterme medicamentos tradicionales así como así pq el doctor, con la lista de pacientes repleta y con muchas prisas, cree que es lo que debo tomar después de haber oído solo la primera frase que he enuciado.

  12. Una de las peores cosas en Internet es adivinar quien miente. Y otra de las peores cosas en mí, quizás, es la de ser profundamente desconfiado. No hablo por el autor…(faltaba lo del País de las Maravillas)
    Pedro Francisco

  13. Durante 19 años vengo padeciendo unos horrorosos dolores de cabeza que la medicina tradicional no supo o no pudo, no ya curar, sino siquiera mitigar, durante años vivi drogada con medicamentos como Hemicraneal y Cafergot, este último lleva en su composición alcaliodes de Belladona, Botulbital y Ergotamina. Una Dra. me dijo que si queria probara la Homeopatía y desde ese día he podido vivir, la frecuencia de los dolores no ha cambiado, todos los día me duele, pero si la intensidad, antes de un mes pasaba 7 día postrada y vomitando y ahora las crisis fuertes me cogen un par de veces al año y son sin vomitos. Me da igual que lo llamen efecto placebo, a mi me ha ayudado y es lo único que me importa.
    Por otro lado, recogí un gato de la calle y la veterinaria me dijo que tenia un tumor mailgno, durante más de 6 meses le estuve tratando con quimioterapia homeopatica para reducirle el tamaño del tumor y poderle operar mejor, hoy en dia, un año despues, no ha hecho falta operar al gato y esta estupendamente. El porque? el que lo sepa que me lo explique.
    Mi Dra. no me cobra las cosultas, lo digo por si álguien piensa que se mueve por dinero.

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