El Permiso de Fumador

Traducción del artículo The good news is that a Smoker’s Permit will cost only £10. The bad news is how you apply for it, de Charlie Brooker, publicado en The Guardian el 18 de febrero de 2008, realizada por el autor de este blog, que además no quiere que nada ni nadie publique en ningún lado total o parcialmente sin su consentimiento previo y por escrito y citando su origen y autor, tanto de la traducción como del texto original. Avisados quedan.

Artículo original:http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/feb/18/guardiancolumnists

¡Buenos días, ciudadano! Al grandiosamente llamado Julian Le Grand, Presidente de Salud Inglesa, mesa de consejeros del Ministerio de la Salud, se le acaba de ocurrir una brillantísima idea: permisos para fumadores. Julian Le Grand propone prohibir la venta de tabaco a todo aquel que no muestre su licencia.

La buena noticia para los fumadores es que según Le Grand el permiso rondará los €15. La mala es que quiere que sea lo más difícil posible conseguirlo. Habrá que pagar, rellenar una solicitud, pegar una foto, añadir una fotocopia de un documento que acredite la mayoría de edad, mandarlo todo al Centro de Procesado Central de Permisos de Fumador y esperar a que te lo envíen, aunque para entonces, seamos sensatos, lo más seguro es que ya estés muerto. Ah, y el permiso sólo es válido por un año, así que hay que renovarlo cada vez que caduque.

¿Y por qué parar ahí? ¿Por qué no hacer que caduque a las 24 horas, y así tener que renovarlo todas las mañanas, o ya que estamos, incluir un sudoku en la solicitud, u obligar a las compañías a que vendan los cigarrillos dentro de puzzles japoneses que sean dificilísimos de resolver? ¿Y por qué no -ya puestos- cambiar los nombres de las marcas todas las semanas, sin revelar los nombres, a la vez que se ilegaliza la venta de nada que no se pida por su nombre, para así tener que estar delante del mostrador una hora averiguándolo?

O si no, Julian, mejor ésta: hacer obligatorio para los fumadores salir a la calle con un palo de escoba atravesado a la espalda y por dentro de las mangas de la camisa, para que tengan que pasearse con los brazos abiertos como si fueran espantapájaros. Así, para encender un cigarrillo en esas condiciones tendrían que arreglárselas de dos en dos, haciendo de las zonas de fumadores un show digno del Qué Apostamos.

Y mira por donde, en el mismo informe donde se presenta esta idea también se proponen “incentivos para que las medianas y grandes empresas faciliten una hora de ejercicio diaria para el personal”. Bienvenido al futuro: por si no fuera poco tener que ir a trabajar sufriendo las punzadas del síndrome de abstinencia porque la licencia para fumar hoy no estaba en el buzón por la mañana, ahora te obligan a pasarte una hora haciendo flexiones en el parking. Y cada vez que rompas a llorar, se te acerca un tipo con un casco y te recuerda que todo es por tu bien. Gritándotelo al oído con un megáfono.

Y si todo esto te parece una pesadilla, no te preocupes. Puedes librarte de las flexiones sin problema, siempre y cuando estés en posesión del Permiso de Vagancia, cuyo proceso de solicitud consiste en subir por una escalerilla para conseguir los formularios (colgados de una grúa a 30 metros del suelo), marcar 900 casillas con un lapiz de 7 kilos, y por fin depositarla en un buzón motorizado que cada vez que te acercas un poco se escapa corriendo alcanzando velocidades de hasta 40 kilómetros por hora. En otras palabras, que la libertad de elección aún existe. Siempre y cuando lleves encima y en vigor el Permiso para la Libertad de Elección, claro está.

Conseguir el Permiso para la Libertad de Elección es bastante sencillo. Lo único que hay que rellenar en la solicitud es el nombre y los apellidos. Por supuesto, la tienes que presentar en persona en la Agencia para la Expedición del Permiso para la Libertad de Elección, abierta al público de 4 15AM a 4 18AM, y que se encuentra situada en una oficina escondida, sin rótulo alguno, en la selva de la Cochinchina, y por las colas que hay uno diría que han solicitado el permiso miles de personas. El tiempo medio de espera es de nueve semanas, aunque se recomienda llegar temprano para no perder el sitio porque han llegado noticias de disturbios en la cola.

En resumen, que una vez en poder de tu Permiso para la Libertad de Elección eres libre de hacer lo que te plazca, dentro de los límites de lo razonable y siempre y cuando notifiques con seis días de antelación a la Oficina Central del Ojoquetodolové cualquier actividad no aprobada, citando todos y cada uno de los 96 dígitos del código del Permiso para la Libertad de Elección, que no sólo no lo encontrarás impreso por ningún lado en el Permiso, sino que te ha sido confiado una sola y única vez, susurrado al oido a toda velocidad en la ventanilla de la oficina de la Conchinchina por un funcionario sentado tras un altavoz que emite otros números diferentes a un volumen atronador.

Y mira por donde, el Permiso tiene forma de palo de escoba y está diseñado para que lo lleves siempre contigo, atravesado a la espalda, y por dentro de las mangas de la camisa.

Y si no te apetece aguantar todo esto, pues lo único que tendrás que hacer es lo que se te mande, que tampoco está tan mal, para qué nos vamos a engañar. Hay una o cinco horas al día de ejercicio obligatorio y una lista aprobada de cosas que se pueden comer, y ya está. Aún te quedan 10 minutos al día para disfrutar haciendo lo que te dé la real gana, aunque acabamos de prohibir los videojuegos violentos, que te vuelven violento, y hay una o dos ideologías que preferiríamos no comentes ni con tus amigos ni en internet, que es precisamente por eso por lo que no vamos a ponernos a dar Permisos para la Libertad de Expresión de momento, aunque si quieres que te avisemos cuando los tengamos disponibles, puedes reservar sitio sin problema en una de nuestras mazmorras subterráneas y esperar allí hasta que te llamemos, o no te llamemos, o llegue el juicio final. Lo que más tarde en llegar.

Érase una vez que se era que, entre fábulas alegóricas de leones y armarios, a C.S. Lewis le dio por predecir el futuro: De todas las tiranías” -escribió- “la más opresiva es la ejercida con toda sinceridad por el bien de sus víctimas. Es preferible vivir bajo el poder de unos barones corruptos que bajo omnipotentes legisladores de la moral. La crueldad del barón corrupto puede apagarse a ratos, y llegado un punto, se saciará su avaricia, pero aquellos que nos atormentan por nuestro propio bien nos atormentarán sin tregua alguna, ya que cuentan con la aprobación de su propia conciencia.

Puedes asentir con la cabeza si quieres y estás de acuerdo con todo esto, siempre y cuando tengas el Permiso de Asentir. No queremos que te duela el cuello, ¿verdad, ciudadano?